martes, 10 de octubre de 2006

ASÍ SE ACABA LA VIDA Y EMPEZAMOS A SOBREVIVIR

El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad. Pero nosotros consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra. El gran jefe Seattle dice: "El gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas - no se pueden detener". ¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente. Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones...

(Fragmento de la carta que en 1855 se envió al presidente de los EEUU el gran jefe indio Seattle de la tribu Suwamish, del estado de Washington.)

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1 comentarios:

Maria 18 octubre, 2006 10:27  

No sabes como me alegra leer este articulo, de verdad, lei esta carta cuando tenia unos 16 años en el instituto y desde entonces la recuerdo con cartiño. Muchas gracias por traer a la mente recuerdos de esos años, además de por dejarnos aqui este trozo de verdad incomprendida, y de belleza literaria. Muchos besos desde Montánchez.