LA CUESTIÓN DEL ABORTO
Algunos amigos me han preguntado últimamente cómo se podría enfocar la nueva ley del aborto desde el punto de vista biológico. Siempre que me preguntan ésto les digo que en mi opinión, el problema del aborto no es una cuestión biológica, sino ideológica, donde los sentimientos priman sobre la razón. Intentaré explicarlo con un ejemplo.
Supongamos que tenemos un solar vacío, lo vallamos y metemos dentro material de construcción: ladrillos, cemento, etc., maquinaria: grúas, hormigoneras, etc., obreros, un capataz, un arquitecto y los planos de un chalet; ¿se podría considerar que tenemos realmente una casa? En cuanto se pongan a trabajar el resultado será obviamente una casa, pero en este momento no lo es.
De la misma forma, en un cigoto (que es el resultado de la unión del espermatozoide con el óvulo), tenemos los materiales de construcción: azúcares, lípidos, proteínas, etc., tenemos la maquinaria: el centrosoma con los microtúbulos, el retículo endoplasmático, el aparato de Golgi, etc., tenemos los obreros: las enzimas, tenemos el arquitecto: el ARN y los ribosomas, y tenemos los planos: el ADN. ¿Tenemos entonces un ser humano? Obviamente no.
Volvamos ahora al ejemplo de la casa. Imaginemos que tenemos la casa terminada, a falta únicamente de una ventana. ¿Tenemos ya una casa o no se puede considerar casa hasta que tenga la última ventana? Me parece evidente que aunque le falte una ventana, o dos, o una puerta o un trozo de tejado, sigue siendo una casa.
Un feto en su última semana de gestación es perfectamente reconocible como un ser humano. No hay otra cosa a la que se parezca más que a un ser humano, por lo que no hay duda de que es un ser humano, aunque aún le falte por desarrollar los pulmones, algunas conexiones cerebrales, etc.
El problema radica entonces en determinar en qué punto del proceso de gestación podemos trazar una línea que delimite lo que aún no es humano de lo que ya claramente lo es. Y ésta es una decisión puramente subjetiva, que lo mismo podría tomar un biólogo que un cartero.
En cuanto al uso de métodos anticonceptivos y siguiendo con el ejemplo de la casa, es como si la mitad de los planos se la damos a un arquitecto y la otra mitad a otro e impedimos que se pongan en contacto. Impedimos la construcción de la casa, pero por supuesto, no la estamos destruyendo.
Si el espermatozoide no aporta su mitad del genoma al cigoto, éste no llega nunca a existir. Y no se puede matar algo que nunca ha existido. Cada gameto (óvulo o espermatozoide) por separado, son sólo papel mojado.
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